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El juego del calamar: stop dramas, hay distopías peores

El juego del calamar es una serie coreana que está arrasando en Netflix por su macabro planteamiento: las personas tienen que participar en juegos infantiles en los que, si pierden, las matan. Lo hacen para conseguir dinero, ya que todas las personas que han llegado a ese lugar lo han hecho por su situación financiera, ya sea porque no tienen dónde ir, deben numerosas deudas o no tienen qué llevarse a la boca.

Alerta spoiler: si no has visto El juego del calamar, verás spoilers.

Lo más macabro de este hecho es que nadie es obligado a formar parte, todas las personas que van lo hacen por su propia voluntad. No faltan los medios de comunicación que ya están alertando de que en los recreos de los colegios se está jugando a las pruebas que salen en El juego del calamar (yo misma vi ayer cómo unas niñas decían “Luz roja, luz verde” mientras jugaban al clásico pollito inglés), pero como digo en el título de este artículo: stop dramas, hay distopías peores.

Sin ir más lejos, Black Mirror, El cuento de la criada, El colapso, Los juegos del hambre, la película española El hoyo… Y aquí te dejo algunas otras series y películas distópicas que merece la pena ver. Es una serie de la que habla todo el mundo y es normal que siempre haya alertas sociales, pero ya se pasará. Y ahora sí, empezamos con la crítica.

Crítica de El juego del calamar

Lo primero que hay que decir de la serie es la escasa presencia de mujeres en el elenco principal y en general, y además de eso, los comentarios machistas del guion. Para ello recomiendo leer el artículo de Barbijaputa sobre la serie, ya que no puede decirse más claro. Los hombres planifican el juego, lo vigilan, lo disfrutan, y en su mayoría lo juegan. Las mujeres que salen son, o tontas, o locas, o malas, o se acuestan con alguien para conseguir lo que sea, o guapas (oh no, qué sorpresa).

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Imagen de la primera prueba en El juego del calamar, la serie de Netflix.

Lo siguiente es que la supuesta crítica al capitalismo que tiene que hacer la serie se queda corta: solo vemos a hombres hundidos porque sus negocios salieron mal o porque les despidieron y ya no han vuelto a encontrar otra cosa (porque lo de ayudar a sus madres en la pequeña tienda que tienen en el mercado ni se les pasa por la cabeza, mejor gastarse el poco dinero que tienen en apuestas y en emborracharse).

También hay cosas que se quedan en el aire (imagino que por eso reservarán una segunda temporada), y que se van haciendo pesadas con el avance de la serie. En general, el primer capítulo empieza fuerte pero los siguientes van perdiendo fuerza (el penúltimo, por ejemplo, dura media hora, no sé si por alargarlos y que haya 9 en total).

¿Segunda temporada?

¿Quién hay detrás de todo esto? El viejo, al que nadie quería ayudar, resulta ser el artífice de todo el plan: clientes suyos, con tantísimo dinero que por lo visto se aburrían ya de la vida, buscan el placer de divertirse viendo cómo asesinan a personas en un juego. Aquí es donde comparan a una persona tan pobre que ni puede comer con una persona rica que no sabe en qué gastarse el dinero para ser feliz (no sé a qué clase económica pertenecerán los guionistas, pero esperemos no vernos nunca en el primer extremo, vaya comparación).

Queda por ver cómo ha llegado el hermano del policía a ser el líder de la organización de los juegos, por qué están ahí esos hombres con triángulos, círculos y cuadrados… Gi-hun, el protagonista, armado de una tremenda sed de justicia, parece que volverá a meterse en unos nuevos juegos para ver quién está detrás, tras la muerte de su inventor. El éxito de la serie da que pensar en que no habrá solo una temporada 2, sino 3 y hasta 4, porque pueden contar cómo ha surgido todo, juegos anteriores… Depende de los resultados que vea Netflix.

Si te has quedado con ganas de más, aquí puedes ver otras miniseries de Netflix (aunque no lo creáis, entre toda la marabunta de contenidos mediocres de la plataforma, hay cosas buenas para ver).

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