Enrique V de Inglaterra en la película de 1989.

Enrique V (1989): película sobre un reinado conflictivo

Datos de la película

  • Género: drama histórico.
  • Director: Kenneth Branagh.
  • Reparto: Kenneth Branagh, Derek Jacobi y Paul Scofield.

Argumento

La película se trata de una adaptación de la obra dramática homónima de William Shakespeare. Como todo lo tocante con el Bardo, el texto traducido y doblado al castellano es excelente, respetando la fluidez y finura de seguramente el mayor autor dramático de la historia universal. Se adapta perfectamente al lenguaje arcaico de la época, pero perfectamente entendible para el público general.

Este filme relata una parte del reinado de Enrique V de Inglaterra que reinició el conflicto contra Francia dentro de la Guerra de los Cien Años (1337-1453) contra Carlos VI en una adaptación del original de Shakespeare muy moderna y bien llevada.

Puedes ver el tráiler de Enrique V (1989) aquí:

Crítica de Enrique V

Alerta spoiler: si no has visto la película, ve a verla y vuelve por aquí para leer la crítica. Si la has visto, ¡cuéntanos qué te ha parecido en los comentarios y si estás de acuerdo!

En la obra primigenia, debido a las carencias del teatro isabelino como la ausencia de escenarios y las pretensiones de este drama de ubicarse en diversas localizaciones, el Bardo de Avon utilizaba el coro inteligentemente como un narrador que guía al público encarnado en un carismático Derek Jacobi que, cada vez que aparece, es un giro fresco que mueve al espectador de un lado a otro. 

Sin duda, el papel estrella es de Branagh, pero no en un afán de protagonismo sino porque es un actor más que capacitado para interpretar al rey y un director más que factible. A pesar de suponer su debut como director, es magistral cómo usa las cámaras de la forma más provechosa destacándose el traveling del final. Se iguala en estos comienzos a Laurence Olivier, más aún con las posteriores Otelo y Hamlet, y al que acabaría personificando en Una Semana con Marilyn. Su personaje es muy humano, fiero y belicoso, por una parte, dando la sensación de cruel; y misericordioso y humano en otras revelándose como una persona normal con sus dudas y tribulaciones. Sin embargo, el amor que surge sorpresivamente con Catalina de Valois, por una Emma Thompson jovencísima y con una voz gangosa de francesa muy cómica, es demasiado inmediato.

El resto de los personajes secundarios lo son por su peso en la trama porque en cuanto a su actuación es más que excelente. Sobresalen el trío de rufianes que representan a los grupos sociales más bajos y cómo viven estos la guerra. Son tal vez los más bajos en sus actos, pero no se les puede acusar de robar en plena batalla o intentar huir de tal conflicto. Más que ira o desaprobación causan una justificada pena el ver la vida de los antepasados.

Los franceses, aunque enemigos, Branagh no los muestra excesivamente odiosos. Como mucho confiados o arrogantes, pero, sobre todo en la figura del monarca, no generan una gran antipatía que excusen la violencia contra ellos. Muy al contrario, los traidores que traicionan porque son traidores y por eso traicionan, sin más motivo que les identifiquen. La Batalla de Azincourt es el centro de toda la película, alrededor de la cual orbitan todos los personajes. El discurso de San Crispín es inspirador y el término ha trascendido al uso común como arenga para incitar al uso de la violencia. La contienda en sí es violenta, sucia y sangrienta. No son finos caballeros medievales sino hombres luchando desesperadamente por su vida en el barro. Una de las escenas más memorables es la retirada de los fallecidos en la lucha cantando un Non Nobis, Domine, muy emocionante y conmovedora.

Conclusión

Para concluir, es un más que buen filme que hay que ver despejado de cansancio para seguir un lenguaje un tanto arcaico. Se trata de una excelente forma de contactar con la obra shakespeariana desde casa con unos escenarios bien conseguidos y buenos efectos especiales que sitúan gratamente la acción, casi mejor que en su medio original. Aunque el texto es inmejorable, no deja de rechinar al público no anglosajón esa exaltación de los británicos como seres excepcionales de la Tierra.

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