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Joker: ¿justificación de la violencia? | Crítica

Joker, más que una secuela, es una historia. Es cierto que si no conoces algunos detalles no entenderás ciertos guiños de DC Comics a sus seguidores (se desarrolla en Gotham City), pero lo más relevante de este largometraje es la crítica que muestra de la sociedad y la reflexión que sacas de cada una de las escenas (por lo que no es necesario que estés muy metida/o en el tema, de hecho yo no lo estoy). La de esta ocasión no es una película de superhéroes, sino del origen de un villano en concreto.

Resumen

Y es que Joker refleja la vida de Arthur Fleck, un cómico frustrado y rechazado por todas las personas de su alrededor, más ocupadas en reírse de él que de sus chistes. Interpretado por Joaquin Phoenix, sobre la pantalla vemos a una persona agotada de no ser escuchada, de no tener en el mundo otro apoyo que el de su madre enferma, (el cual en el fondo también le produce malestar, ya que no deja de considerarlo un fracasado).

Crítica de Joker

Alerta spoiler: si no has visto Joker, puedes tragarte algún spoiler a continuación.

Somos conscientes de que Joker es un villano, pero no imaginábamos (hablo para aquellas personas que no hayan leído los cómics) qué había vivido Arthur Fleck para mostrar tanta indiferencia a la hora de disparar a alguien. Habrá quien perciba en la película una justificación de la violencia mediante un pasado complicado, ya que la primera conclusión que obtenemos es que la sociedad ha construido un monstruo.

En primer lugar, no me parece necesaria la justificación de la risa de Arthur Fleck con un trastorno (Epilepsia Gelástica), ya que en lo que a la historia del villano respecta, daría un efecto más terrorífico el hecho de que lo hiciera conscientemente debido a su indiferencia por el dolor y el sentir ajeno.

Percibo bastante terror psicológico en las escenas en las que Joker hace su baile particular (no digo más), mira a través de la ventana, vemos las notas de su libreta o simplemente se quita la camisa.

Si bien he mencionado que el largometraje pueda dar lugar a una proyección violenta justificada por los achaques de su pasado, reconozco que hay ciertas escenas con las que vislumbramos –probablemente por la obsesión de Todd Phillips, el director, de justificar todo– que hay algo más allá de la sociedad en su historia.

Tanto Joaquin Phoenix como Todd Phillips han hecho un gran esfuerzo para conseguir este largometraje. Phoenix por su necesidad de meterse en el papel de Arthur Fleck (tardó, entre otras cosas, dos semanas en conseguir su risa); y Phillips por su trayectoria anterior, orientada a la comedia (con películas como Resacón en Las Vegas, 2009).

Hay quienes comparan a Joker con Taxi Driver. Yo no lo veo. Joker ejerce violencia porque en cierto modo disfruta siendo su artífice, se mueve entre la suciedad. Travis Bickle (el Robert de Niro taxista) se mueve entre los barrios y personas marginales de la sociedad para eliminarlas, no por puro deseo.

En cualquier caso, si hay alguien que sigue dudando de que se trata de una apología de la violencia, que piense en V de Vendetta y olvide por un momento el apelativo de villano de Joker.

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