Escena de Bárbara Lennie y Susi Sánchez en la película La enfermedad del domingo.

La enfermedad del domingo: el sufrimiento de una hija abandonada

La enfermedad del domingo  es una película de drama con Bárbara Lennie y Susi Sánchez como principales protagonistas, dirigida por el director español Ramón Salazar en el año 2018.

Resumen de la película

Anabel, una mujer de 62 años con una vida acomodada y asentada, recibe el contacto de su hija Chiara, a quien abandonó hace 35 años, cuando era una niña. El reencuentro entre ambas conlleva una petición: Chiara quiere que su madre pase 10 días con ella, y se compromete a no molestarla más tras este periodo de tiempo. Tras pensarlo y meditar la decisión, Anabel acepta con la esperanza de retomar una buena relación, pero Chiara tendrá unas prioridades y la hará enfrentarse a una decisión que cambiará todo. Y hasta aquí llega la sinopsis completa, para evitar spoilers si no la has visto.

Puedes ver La enfermedad del domingo online en Netflix, y aquí su tráiler:

Reparto

  • Bárbara Lennie Holguín es Chiara, hija Anabel que quiere reestablecer un encuentro con su madre biológica. Lennie ganó el Goya a Mejor Actriz en 2014 por la película Magical Girl, del director Carlos Vermut. También hemos hablado de ella aquí por el largometraje Petra y la miniserie El desorden que dejas.
  • Susi Sánchez es Anabel, madre de Chiara, quien ganó el Goya a Mejor interpretación femenina protagonista precisamente por su actuación en La enfermedad del domingo.
  • Miguel Ángel Solá interpreta al marido de Anabel, Bernabé.
  • Greta Fernández es Greta, la hija del matrimonio de Anabel y su marido. La recordamos en Elisa y Marcela, película que os recomiendo bastante, por cierto.
  • Abdelatif Hwidar, vecino del lugar y conocido de Chiara.
  • Richard Bohringer.
  • David Kammeros.
  • Fred Adenis.

Crítica de La enfermedad del domingo

Alerta spoiler: si no has visto la película La enfermedad del domingo, ve a verla y vuelve por aquí para leer la crítica. Si la has visto, ¡cuéntanos qué te ha parecido en los comentarios!

La relación entre una madre y una hija que llevan 35 años sin verse y que nunca han sabido de su vida empieza incómoda, como cabría esperar. Chiara le pregunta cómo conoció a su marido y si le gusta que le regale vestidos caros. Los planos cortos y algunos de ellos secuencia caracterizan desde el principio la película, al igual que lo hacen sus paisajes rurales con caminos y casas de piedra.

Poco a poco hay escenas metafóricas de recuperar el tiempo perdido: Chiara vuelve llena de barro y le pide a su madre que le aclare la cara como una niña que llega sucia de jugar; o la ve subirse en un tiovivo como si estuviera en plena infancia.

Hay momentos en los que se puede palpar el sufrimiento de Chiara, cuando al decirle a su madre que puede hacerle la pregunta que quiera, Anabel le dice a su hija si alguien más sabe de ese viaje juntas, intentando escabullirse sin responder. Después de 35 años, pensaría yo poniéndome en el lugar de Chiara, ¿no se te puede ocurrir otra pregunta relacionada con su vida o sus sentimientos?

Tras esa característica fiesta a mitad de la película y, tras haber soportado las duras palabras que suponía admitir la indiferencia de su madre, la protagonista decide emborracharse hasta perder el sentido con el vecino francés que conoce. La madre la sigue hasta que la lleva de vuelta a casa, donde vomita y, con la sinceridad que le produce la borrachera, dice que se va a morir.

Hasta el momento no sabemos nada, pero esa afirmación no viene como una cualquiera, algo le ocurre a la protagonista que no conocemos y que, por algún motivo, había tomado previamente la decisión de tener ese encuentro con su madre biológica. Minutos después, Chiara se desvanece mientras está desayunando y corre a inyectarse una jeringa en la tripa. También Anabel descubre que Mathhieu, el padre de Chiara y con quien tuvo a su hija, no está muerto como creía, sino que vive con su mujer en París.

Mientras Anabel se toma el té hay algo raro en la escena, ya que se había enfocado durante un momento a la tetera y empieza a dar el presentimiento de que se acaba el tiempo, y Chiara tiene que llevar a cabo algo que había planeado. Mi sensación es que toda la película trata de hacernos creer que algo malo le ocurrirá a Anabel y a desconfiar de Chiara.

Hay momentos que se me escapan, como esa gran piedra que Anabel contempla en una alucinación y la mentira de que Mathhieu había fallecido, y que creo que aparecen en escena porque contribuyen a ese clima de tensión de no saber si Chiara quiere hacer daño a su madre o qué objetivo pretende conseguir.

Pero no hay nada de peligroso en el plan de Chiara, que decide contarle finalmente a Anabel qué es lo que necesita realmente de ella al oído (vaya tensión para quienes estamos viendo el largometraje). Si no puede hacerlo, le dice su hija, prefiere que se vaya. Y Anabel se va, pero no sabemos por qué. Pensando que la abandonará de nuevo, al final sabremos que Anabel ha tomado una decisión aún peor, de las más difíciles de su vida, y a la que eludía la sinopsis de la película.

No conocemos por qué Anabel se fue, ni siquiera cuando habla con Matthieu, a quien le confiesa que se marchó porque “quería más”, reconociendo que aun habiéndose ido, “nunca es suficiente, es agotador”.

El final de La enfermedad del domingo es estremecedor, y a pesar de todo, empatizamos perfectamente con Anabel (la actuación de Susi Sánchez ayuda bastante) para la que, habiendo estado separada de Chiara durante 35 años, con 10 días ha vuelto a despertar un profundo arrepentimiento y tristeza por su hija.

Explicación de La enfermedad del domingo

Pero, ¿qué explicación podemos darle al título de la película, por qué se llama La enfermedad del domingo? Lo cierto es que no descubrimos cuál era la enfermedad de Chiara, pero podemos ver en la enfermedad que tiene la protagonista una metáfora del problema psicológico y su desdichada vida. Podemos deducir de su evolución que Chiara atendía más a su malestar emocional que a sus cuidados físicos y médicos, recurriendo a la bebida e incluso a la heroína que la protagonista confiesa haber tomado, frente a la ventana, esperando a que llegue su madre; lo que podría haber sido un desencadenante de su enfermedad, pero para nuestro pesar no lo sabemos con certeza.

Pero el domingo sí que tiene un significado concreto, y es que la tarde en la que descubrió junto a su padre que su madre se había marchado era domingo, y es un día que siempre ha permanecido en su memoria (en una escena duerme dos días y al preguntar qué día era, la madre le contesta que es domingo, día en que tiene que marcharse). En este análisis psicológico el título tiene más sentido, su enfermedad realmente era la del domingo, momento en el que su madre se marchó, y de cuyo abandono no pudo recuperarse.

Actuaciones impecables

Las interpretaciones de Bárbara Lennie y Susi Sánchez son magistrales. Esas pausas, silencio y desconfianza que muestra la una de la otra, pero a la vez esa necesidad de cariño, están muy bien representadas entre las dos actrices. Se percibe cómo se compaginan.

Para mí su punto culmen es cuando, a 30 minutos de finalizar la película, Chiara tiene tal rebrote de agresividad y rabia (una escena muy conseguida) hacia Anabel que no puede controlarse y acaba desembocando en una herida en el personaje de Susi Sánchez. La protagonista a la que da vida Bárbara Lennie se muestra inmediatamente arrepentida y temblorosa de hacerle daño.

Un guion de valorar

El guion es digno de mencionar, ya que entramos de lleno en el interior de Chiara que, con tan solo 8 años, vio cómo su madre se fue para no volver y que, después de días y días tras una ventana, comprobó cómo su existencia no había significado nada para ella.

El dolor que siente la protagonista se explica con su mirada, pero también con las pocas frases que se dirigen. Mientras Anabel pregunta: “¿Qué necesitas?”, ella contesta: “Que me echaras una mano con la decoración”. Chiara intenta mostrar indiferencia y enseñar un escudo de impermeabilidad, pero en su semblante y en sus actos vemos cómo le han afectado de verdad sus vivencias.

Por su parte, notamos cómo Anabel se siente culpable de los años que ha estado apartada de su hija y trata de quitarle hierro al asunto, fingiendo que no pasa nada y que puede quedarse con ella todo el tiempo que quiera, tratando de apaciguar su sufrimiento.

El rodaje y los escenarios acompañan perfectamente a la película, sobre todo en la escena en la que ambas están en una montaña rusa rodeadas de nieve, y cada una de las dos expresa un sentimiento y situación diferente. Cuando una sonríe cada vez más, Anabel; la otra está cada vez peor, Chiara. Las escenas secuencia también son en el momento exacto.

Curiosidades de La enfermedad del domingo

Tras este análisis psicológico y sentimental de La enfermedad del domingo, te comento algunas curiosidades de la película, como dónde se ha grabado y cuál era la enfermedad de la protagonista:

  • ¿En qué parte de España se filmó La enfermedad del domingo? En realidad está rodada entre España y Francia, y concretamente en Barcelona, Montseny, Prats-de-Mollo-la-Preste y Andorra es donde fue grabada La enfermedad del domingo.
  • ¿Recordáis la escena en la que Chiara y Anabel se encuentran? El restaurante en Barcelona en el que se rodó parte de la película fue el salón Gran Vía del Hotel El Palace, donde Anabel descubre el rostro de la hija a la que abandonó hace 35 años.
  • Susi Sánchez obtuvo el premio a Mejor actriz protagonista en los Premios Goya 2018.
  • Además de la película La enfermedad del domingo, se ha realizado un cortometraje en el que se trata el día en el que sucedió todo lo que no hemos visto en la película, ese día en el que cambió todo para Anabel y Chiara. Este cortometraje, que recibe el título de Domingo, se rodó al mismo tiempo que la película, aunque son obras independientes. En Domingo se cuenta la historia de un padre y una hija que acuden a un lago y, al volver, se dan cuenta de que su madre no se encuentra allí y los ha abandonado.
  • Ramón Salazar, director de la película, afirmó que es un largometraje en el que “nada de lo que se dice es lo que realmente se quiere decir”. Os acordáis del guion entre Chiara y Anabel donde la hija se hace la indiferente, ¿verdad?
  • Teresa Font, quien dirigió la parte del montaje de la película, manifestó que no utilizaron el típico montaje clásico de acción y reacción, sino que “el plano iba a estar en el personaje que lleva la parte importante de la acción”, sin cambiar de plano hasta que no hemos recibido toda la información de esa escena (como en la montaña rusa o en el enfrentamiento de Chiara a su madre.
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