Resumen y crítica de la tercera temporada de la serie The Crown, de Peter Morgan, en Netflix.

Tercera temporada de The Crown: el listón sigue alto

En The Crown 3 el elenco de la serie cambia: continuamos asistiendo a la vida de Isabel II pero esta vez de la mano de la interpretación de Olivia Colman, dejando atrás a la actriz Claire Foy (aunque la veremos en alguna que otra ocasión en la cuarta temporada). Lo mismo ocurre con otros personajes, como veremos en el reparto.

Si quieres recordar la temporada 1, aquí tienes un resumen. Lo mismo con la segunda temporada, pero en este enlace. Y aquí la cuarta.

The Crown: reparto temporada 3

En la temporada 3 el reparto cambia, ya que en esta ocasión la serie The Crown se centra en la época del año 1964 a 1977, donde vemos acontecimientos como el nombramiento del primer ministro Harold Wilson, el descubrimiento del espía soviético Anthony Blunt (asesor de la reina), el accidente de Aberfan, la llegada a la Luna de la misión Apolo 11, la investidura del príncipe Carlos o la muerte de Eduardo VIII, duque de Windsor.

  • La protagonista Olivia Colman interpreta el papel de la reina Isabel II.
  • En esta tercera temporada el duque de Edimburgo, Felipe, es representado por Tobias Menzies.
  • Helena Bonham Carter representa a la princesa Margarita.
  • Ben Daniels es Tony Armstrong-Jones, esposo de la princesa Margarita.
  • Marion Bailey es la reina Madre, madre de Isabel II.
  • Jason Watkins es el primer ministro, Harold Wilson.
  • Erin Doherty interpreta a la princesa Ana, hija de Isabel II y Felipe.
  • Jane Lapotaire da vida a la madre de Felipe, la princesa Alicia de Grecia y Dinamarca.
  • Charles Dance es el conde Mountbatten, tío de Felipe.
  • Josh O’Connor nos muestra al príncipe Carlos, futuro heredero de la Corona.
  • Geraldine Chaplin es la esposa de Eduardo VII.
  • Emerald Fennell interpreta a Camilla Shand, amante del príncipe Carlos.

Crítica de The Crown: temporada 3

A pesar del cambio de elenco, la tercera temporada de The Crown sigue dejando su listón alto. Los actores Olivia Colman (a quien habíamos visto en La favorita, de Yorgos Lanthimos, donde ganó un Oscar), Tobias Menzies y Helena Bonham Carter presentan la evolución de los miembros de la familia real, unos más serios y estables que otros.

También mencionables las actuaciones de Erin Doherty como la princesa Ana y su relación con Andrew Parker-Bowles; y Josh O’Connor como el príncipe Carlos y su trayectoria de preparación como heredero en Gales (aunque también tendrá sus amoríos con Camilla Parker-Bowles vistos más a fondo en la cuarta temporada).

Me encantan los momentos cómicos en los que el primer ministro tiene que comunicar alguna mala noticia a la reina Isabel (normalmente provenientes de su hermana Margarita), y éste disimula advirtiendo que son declaraciones o actos de mal gusto. Go ahead (esta serie hay que verla en versión original, es estupenda), contesta la reina.

Es destacable el papel de Helena Bonham Carter y la “Margaritología” representada en la serie. En este capítulo entendemos la historia de la corona británica como una línea de monarcas serios y, aunque aburridos, estabilizadores; y otra línea que brilla y que destaca, pero que no podría mantener un reinado estable, escenificado en la princesa Margarita. Es muy buena la contraposición entre la infancia de Lilibeth y Margarita, cuando quisieron cambiarse los papeles que les habían asignado debido al distinto carácter y seguridad de cada una, pero tuvieron (y tienen) que seguir las reglas tradicionales (y por cierto, qué buena actuación la de las jóvenes actrices, se puede afirmar que la interpretación juvenil en esta serie es excelente).

El príncipe Felipe también tiene su tiempo en esta tercera temporada: además de su desmesurada atención a la misión del alunizaje del Apolo 11, también se cuenta la historia de la madre del duque de Windsor, la princesa Alicia, y su labor humanitaria como monja, en el capítulo 4: “Bubbikins”.

El accidente de Aberfan

Uno de los momentos más tensos de la serie es la catástrofe de Aberfan, donde un pequeño pueblo minero sufre las consecuencias de un derribamiento de tierra que mata a decenas de personas, incluidas alumnos de un colegio cercano. Bueno, y los efectos especiales mientras el primer ministro y el duque de Edimburgo visitan el accidente, son increíbles.

En este capítulo se trata la ausencia de emociones de la reina (que Olivia Colman, con lo expresiva que es, consigue interpretar fielmente). Isabel II pregunta sorprendida a su marido si había llorado, cosa de la que ella había sido incapaz en los momentos más difíciles o felices.

Este desastre se cobró 144 vidas, 116 de ellas niños. Las personas más cercanas a la reina dicen que es “su mayor pesar como monarca”, según dice la serie, debido a haber tardado tanto tiempo en responder al desastre y a acudir allí. Desde el año del accidente, en 1966, ha sido el miembro de la familia real británica que más ha acudido a Aberfan.

 

En resumen, esta tercera temporada sigue manteniendo la altura de la serie The Crown de Peter Morgan en Netflix, probablemente el mejor drama histórico (y serie) de la plataforma hasta ahora, también de las series más caras de la historia.

Los saltos en el tiempo se siguen manteniendo, que pueden hacer más complicado de seguir la historia al no estar tan cohesionados los capítulos en orden temporal, pero es un formato por el que ha apostado la serie y cuyo funcionamiento se desenvuelve bien.

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2 comentarios

  1. Muy buena crítica y descripciones de cada detalle, recopilando instantes de saltos en el tiempo.
    A mi también me llamó la atención la falta de expresividad, de Olivia Colman, en este maravilloso papel que interpreta a la perfección de la Reina Isabel, y luego el contrapunto de su esposo Felipe, con la llegada a la luna, que se le cae el mito cuando ve y se da cuenta, que no son súper héroes, por estar constipado uno de ellos. Algunas veces mucho y otras poco.
    Gracias por vuestras maravillosas críticas y comentarios.

    1. Muchas gracias por tu comentario, Almu. La verdad es que sí, impresiona la inexpresividad de Olivia Colman, sobre todo viendo cómo es ella en la realidad, que gesticula mucho 🙂

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