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El baile de las locas: historia real y final explicado

«El baile de las locas» es una película francesa de drama y thriller psicológico dirigida por Mélanie Laurent, quien también actúa en el largometraje. La película se estrenó en 2021 y está basada en la novela de Victoria Mas del mismo nombre (Le bal des folles), quien se inspiró en hechos reales para su novela, que cosechó grandes éxitos en Francia desde su publicación en 2019. La película se puede ver en Prime Video.

La historia real del psiquiátrico Salpêtrière

La historia de la película se desarrolla evocando el psiquiátrico conocido como La Salpêtrière, un centro que se construyó en 1656 y que empezó como un hospital para internar a los pobres y vagabundos de París. Se dividió en tres partes: La Pitié, pensada para los niños; Bicétre, para los hombres; y La Salpêtrière, para las mujeres.

Casi 30 años más tarde, la parte femenina se amplió para recluir a las mujeres denunciadas por sus maridos o padres como «histéricas», una condición que alegaban a aquellos casos sin explicación debido a los pocos avances científicos de la época, desde trastornos psíquicos a desórdenes emocionales. La histeria se trataba en los orígenes del estudio de la neurología y la psiquiatría, el campo de estudio del célebre médico del siglo XIX Jean-Martin Charcot, que utilizaba a las pacientes para hacer hipnosis en sesiones públicas para otros profesionales o estudiantes en la materia.

Esas escenas se muestran en la película con el personaje de Louise (Lomane de Dietrich), a quien terminan por degradar tanto física como psicológicamente (en la película se dice al principio que ella entró porque su familia quería librarse de ella tras ser abusada físicamente por su propio tío).

Y estas son algunas de las vivencias ficticias en la película que sirven para contextualizar lo vivido por las pacientes de La Salpêtrière, hoy convertido en el Hôpital Universitaire Pitié-Salpêtrière, un hospital público de la capital francesa. Entre los personajes vemos a pacientes con síndrome de Down, una mujer que mató a su marido, una mujer a la que llaman la melancólica o personas con trastornos psicológicos.

El baile de las locas

Todo tipo de perfiles que se trataban de manera similar, con métodos extremos como la hidroterapia, los fármacos diarios, las duchas frías o muy calientes o el aislamiento, a quien imponen a la protagonista Eugènie Cléry (Lou de Laâge) tras cuestionar al médico. Y es que este tema lo trata mucho la película: cómo abusan de las pacientes a su antojo y las castigan si se atreven a rechistar o a contradecir a los médicos, así como las violaciones de éstos a sabiendas de que pueden tacharlas simplemente de locas si se atreven a expresarlo.

Como detalla Victoria Mas, el psiquiátrico servía de «cárcel para las culpables de tener una opinión«, como se cuenta en una entrevista de efeminista a la autora, que saca del ostracismo y del olvido a mujeres que sufrieron simplemente por no ser lo que la sociedad esperaba de ellas.

La historia está basada en hechos reales, tanto del psiquiátrico como de las prácticas y escenas que salen en el largometraje dirigido por Mélanie Laurent, que interpeta a la enfermera jefe Genèvieve Gleizes. Su propio nombre destaca el baile final de la película el «baile de las locas», en el que la burguesía, que durante todo un año hacía caso omiso de las mujeres allí encerradas, acudía ver a las pacientes como si de un espectáculo se tratara. Ese nombre, el «baile de las locas», era el acuñado por la propia prensa y burguesía para referirse a este acto anual del baile de la Media Cuaresma, en el que las pacientes se maquillan y disfrazan de forma exagerada.

Final El baile de las locas

Final explicado de El baile de las locas

Al final de la película la protagonista Eugénie consigue escapar de lo que supone una prisión para ella, con la ayuda de Genèvieve. La enfermera jefe invita al hermano de la protagonista, Théophile (Benjamin Voisin), al «baile de las locas» para que pueda huir con ella, debido a la culpa que siente por haber contribuido a que su padre la encierre en el psiquiátrico.

Todo esto ocurre ante la vista de la enfermera Jeanne (Emmanuelle Bercot), que en cierto modo es la villana de la película al tratar con desprecio a la protagonista. Este es el personaje que más me choca en el largometraje, ya que desvía un poco la atención de lo realmente cruel de la historia, y es la conducta de los médicos hombres y su crueldad con los tratamientos y abusos de las pacientes, que están totalmente desprotegidas. La película lo muestra también en el final de «El baile de las locas» con la escena de la violación, pero siento que el personaje de Jeanne está metido con calzador, más aún teniendo en cuenta que no termina de estar muy claro qué es lo que hizo con su hijo, por ejemplo, y el por qué de esa maldad sin sentido alguno.

Dejando este comentario que no podía dejar de hacer aparte, en el final de la película vemos que Genèvieve termina siendo una víctima más del psiquiátrico, ingresando como paciente al haber dejado escapar a Eugénie, pero también por haberla creído en ese esoterismo de comunicarse con los muertos (ella los llama espíritus), ya que en una escena anterior su padre también la acusa de loca.

Ambas protagonistas continúan comunicándose por carta, en lo que vemos que Eugénie comienza una nueva vida en otro lugar alejada de su familia y dedicándose, parece ser, a seguir comunicándose con los espíritus y hacer de intermediaria con sus seres queridos. Así queda el final de «El baile de las locas», recalcando nuevamente que cualquier mujer podía ser susceptible de ser encerrada en el siglo XIX, en el que está ambientado la película, con la simple autorización de su padre o marido.

En definitiva, una película que recomiendo por su crítica social a la misoginia de la época, al trato degradante de las pacientes que se convierten en auténticas víctimas y por la atmósfera que la directora Mélanie Laurent consigue crear rodando constantemente en espacios interiores y cerrados para aumentar nuestra sensación de opresión que sienten las mujeres encerradas.

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Irene Carretero

Periodista. Cinéfila que no puede dejar de decir "brutal" cuando alucina con una película, generalmente de esas que dicen que son raras. 📽️​

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