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El origen del superhéroe Míster Fantástico: Reed Richards y los Cuatro Fantásticos

En este artículo te contamos con detalle el origen de Míster Fantástico, el superhéroe de Marvel que fundo los Cuatro Fantásticos.

El Doctor Reed Richards procede de una familia de científicos que lo criaron dentro del interés y curiosidad por el conocimiento. Alentado por sus padres, Reed pronto demostró una gran inteligencia, siendo considerado como un niño prodigio.

Con solo 11 años Richards pasó a cursar estudios universitarios, pasando por varios centros nacionales e internacionales. Ya a la edad de 16 entró en la Universidad Empire State en Nueva York, donde conocería, de una forma u otra, a las principales personas de su vida.

Reed alquiló una habitación a Marygay Dinkins, tía de los hermanos Storm: Susan y Johnny, unos cuantos años más jóvenes. Aunque Johnny era más rebelde y no estaba tan interesado en los muchos estudiantes que pasaban por su casa, Susan se sintió cautivada por el cerebro de Richards y su personalidad humanista y de dedicación a los demás. Llegaron a empezar un incipiente noviazgo, que tuvo que abandonar para concentrarse en sus estudios.

Reed compartía habitación con Ben Grimm, que se convertiría en su mejor amigo. Ben era un deportista de élite becado y, pese a no compartir los mismos intereses, trabaron enseguida un gran afecto y una relación simbiótica. Richards le ayudaba con los estudios, mientras que Grimm le protegía de los matones y le insertaba en la vida social universitaria.

Enemistad con Victor von Muerte

Un compañero de clase destacado sería Victor von Muerte, un estudiante latveriano que se acabaría transformando en su jurado archienemigo. A pesar de que, en un principio, él no pretendía entablar ninguna rivalidad, Victor, debido a su egocentrismo, vio en su intelecto como una ofensa al suyo propio. De esta manera, Reed y Muerte dieron principio a una respetuosa enemistad intelectual, e incluso colaborarían en algún proyecto.

Mientras él se concentraba en investigaciones sobre aerodinámica y navegación especial, el latveriano, mucho más ambicioso, desarrolló una máquina para detectar y manipular energías extradimensionales. Reed detectó un pequeño error de cálculo y, humildemente, intentó avisar a Victor del peligro. Muerte no lo escuchó y siguió adelante con el experimento. Desgraciadamente, Richards llevaba razón y ocurrió una terrible explosión y el latveriano quedó horriblemente desfigurado, jurándole eterno rencor al pensar que le había boicoteado su invento para que fallara.

La misión sobre los rayos cósmicos

En los años siguientes continuaría su plan de viajar al espacio. Reed había argumentado en su tesis doctoral una teoría en torno a la radiación cósmica, según la cual habría sido uno de los factores determinantes para el progreso de la vida en la Tierra. Estos rayos cósmicos habrían originado las primeras mutaciones en los incipientes seres vivos, lo que habría comenzado el proceso evolutivo. Oportunamente, Richards había detectado que una nube con altos contenidos de estas partículas subatómicas se aproximaba a la Tierra en el período de un año, por lo que era una oportunidad óptima para avanzar en sus análisis.

El Doctor Richards recabó financiación del gobierno y, junto con ahorros propios, pudo sacar adelante su idea y poder observar y experimentar este tipo de energía. Para el peligroso viaje tomó como tripulación a sus más íntimos amigos. Como piloto de pruebas eligió al experimentado Ben Grimm, su antiguo compañero de habitación; y como ayudante científica y técnica de laboratorio, a Susan Storm, con la que se había reencontrado tras todos estos años.

Sin embargo, los altos mandos de la NASA pensaron que era una misión demasiado arriesgada, planificada con poca antelación, con un prototipo de cohete y con un personal sin una preparación adecuada. Esto, lógicamente, llevó a la frustración de Reed, que veía cómo el propósito de su vida como investigador se escapaba de sus manos. Además, era imposible saber cuándo otra nube de rayos cósmicos pasaría tan cerca de la Tierra. A esto se unió su propio narcisismo, incapaz de aceptar que otros se llevaran el éxito por sus ideas.

De este modo, Richards animó a Ben y a Susan para hacer, al menos, el lanzamiento de prueba. La nave espacial había sido diseñada por el propio Doctor Richards y estaba deseoso de comprobar el funcionamiento de las especificaciones, proyectadas para la exploración científica. El cohete era, asimismo, innovador por su planteamiento novedoso de escudos anti-radiación. Como la nave estaba ideada para un equipo de cuatro personas, tomaron como copiloto al temerario de Johnny Storm, que también tenía preparación como mecánico y era una persona de confianza.

La nave Marvel-1 y los efectos de la radiación cósmica

Por ende, los cuatro compañeros emprendieron su viaje por las estrellas a bordo del Marvel-1. Todo parecía ir bien, e incluso Grimm dio un paseo espacial al ser el único con entrenamiento como astronauta, pero cuando la nube de radiación cósmica se aproximó la protección resultó ser insuficiente. El bombardeo de estas partículas afectó de forma distinta al equipo, en parte por su ubicación a la hora del accidente. Con las turbulencias, Reed se rompió un brazo y una pierna, causando que su cuerpo adquiriera un estado de completa maleabilidad.

Pero los efectos de la radiación cósmica no se hicieron sentir hasta que tomaron tierra con un aterrizaje de emergencia. El Doctor Richards pudo mantener su forma humana con relativa normalidad y juró, con sus tres compañeros, mantenerse unidos mientras descubrían cómo adaptarse al mundo con sus nuevas habilidades y mientras buscaban una cura. Mientras que el resto del grupo podía controlar de alguna manera sus nuevas capacidades, Ben había quedado transformado en un monstruo rocoso; lo que es una causa constante de culpabilidad para Richards y es uno de sus sempiternos proyectos científicos.

El origen de los Cuatro Fantásticos y de Mr. Fantástico

Reed tuvo que atarse con cuerdas para conservar su forma hasta que dominó sus poderes de estiramiento. Una monstruosa criatura del subsuelo atacó Nueva York y el Doctor Richards supo de la necesidad de sus habilidades, puesto que las autoridades policiales no tenían los medios para enfrentarse a tal amenaza. Avisó a sus compañeros y pudieron derrotar al enorme monstruo conocido como Giganto. La prensa se hizo eco y llamaron a la formación como los Cuatro Fantásticos.

Para continuar sus investigaciones y por la propia comodidad del equipo, Reed decidió comprar los últimos pisos del Edificio Baxter y reformarlos como laboratorio y residencia. A medida que iban apareciendo nuevos peligros como extraterrestres o personas con poderes especiales, pero que dedicaban sus habilidades a su propio interés, los Cuatro Fantásticos fueron multiplicando sus apariciones. De hecho, fue el primer grupo heroico tras la II Guerra Mundial.

Para muchos periodistas e historiadores los Cuatro Fantásticos retomaron el olvidado interés del público por los superhumanos, convirtiéndose en celebridades alabadas por la gente. En gran parte esto se debe a que, sabiendo que parte de la sociedad tendría miedo de sus fantásticas capacidades, el Doctor Richards publicitó a la formación con nombres llamativos. Así, se bautizó a sí mismo como Míster Fantástico, líder de los Cuatro Fantásticos.

Richards divide su tiempo entre sus investigaciones científicas, su lucha contra los grandes riesgos a la Tierra o al universo y su propia familia. Lo especial de los Cuatro Fantásticos es el fuerte vínculo de intimidad que une a sus miembros. Con el tiempo, Míster Fantástico se casó con la Mujer Invisible, lo que volvió a la Antorcha Humana como su cuñado. Reed actúa como su cabecilla y estratega, siempre más orientado por su labor científica que en el uso de sus poderes.

La personalidad de Reed Richards

En efecto, el Doctor Richards se ha destacado como un valioso cerebro dentro de la comunidad heroica. Considerado como el hombre más inteligente de la Tierra, suele ser reclamado cuando la alarma es de origen científico. Sus inventos le han generado una vasta fortuna, que dedica a financiar las actividades y equipamiento de los Cuatro Fantásticos.

Algunas de sus invenciones más sobresalientes son los uniformes de moléculas inestables, de gran utilidad para meta-humanos porque permite a la vestimenta adaptarse a las particularidades de sus poderes. Por ejemplo, su traje está diseñado para alargarse a la vez que su cuerpo. Su otro gran descubrimiento es la Zona Negativa, un universo paralelo de antimateria.

El gran problema de Richards es que suele ensimismarse en el estudio de un problema, más cuando este es demasiado urgente. Esto a menudo genera tensiones con su familia; pues concentra un tiempo excesivo en sus averiguaciones y experimentos, aunque sea un hombre familiar.

Posiblemente, Mr. Fantástico siente que su brillante intelecto le hace responsable de las cuestiones sin resolver. Por esta razón, siente una tremenda culpa por no poder haber ayudado a su amigo Grimm con su condición. A pesar de que posee un profundo sentido de la ética, es este estrés de hacer lo mejor para todos y de barajar todas las opciones lo que le ha hecho tomar algunas decisiones cuestionables. De esta forma, se deja llevar por la resolución más lógica.

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Álex García

Historiador y friki. Amante del cine. Sus películas favoritas son "El padrino" y "La naranja mecánica". Le encanta que las películas te dejen pensando.

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