«La carretera» (The Road) es una novela postapocalíptica de ciencia ficción escrita en 2006 por el estadounidense Cormac McCarthy (autor de otras novelas como «No es país para viejos» y la trilogía de la frontera. La novela ganó el Premio Pulitzer de ficción de 2007, entre otros premios.
También hay una película basada en el libro del año 2009, dirigida por John Hillcoat y protagonizada por Viggo Mortensen y Kodi Smit-McPhe. En este artículo analizaremos ambas cosas: la reseña de la novela, el resumen de «La carretera» y la crítica de la película.
Guion del artículo
Resumen de La carretera
La historia de «La carretera» tiene como protagonistas a un padre y un hijo de los que no conocemos el nombre. El contexto en el que se desarrolla la trama es un mundo totalmente desolado y gris: no queda nada, todo se ha quemado y lo único que puede verse es el color gris por todas partes.
La ceniza lo inunda todo: los bosques están quemados, no queda nadie en los edificios, pueblos y ciudades enteras están saqueadas, el agua está contaminada, no hay cultivos ni animales, y por lo tanto no hay comida. Cada vez que llueve lo hace en forma de ceniza, y respirar es toda una odisea con un aire que dificulta la vida.
El origen de este cataclismo del mundo no se dice en ningún momento (hay teorías sobre que podría ser una guerra nuclear, debido a lo que se comenta de que se paralizan los relojes a la 1:17). Pero eso es lo menos importante aquí: el punto fuerte de la historia son las situaciones que enfrentan el padre y el hijo tratando de encontrar alimento y lugares de refugio, ya que ante la falta de comida han surgido caníbales que tratan de sobrevivir cazando a las pocas personas que quedan vivas.
El viaje de los protagonistas se limita a seguir la carretera para no perderse y tratar de orientarse hacia la costa del sur (están en Estados Unidos) para huir de las bajas temperaturas, pero en ese camino tratan no ser vistos por las bandas criminales que hay por la zona.
Reseña de la historia postapocalíptica
Al despertar en el bosque en medio del frío y la oscuridad nocturnos había alargado la mano para tocar al niño que dormía a su lado. Noches más tenebrosas que las tinieblas y cada uno de los días más gris que el anterior. Como el primer síntoma de un glaucoma frío empañando el mundo.
Así empieza el libro de «La carretera», una novela que es lo contrario a lo esperanzador. El gris lo cubre todo, y los propios protagonistas no esperan nada de la vida, en una situación en la que el suicidio parece ser la única solución.
El padre y el niño visten con ropa que encuentran en alguna casa en medio de la nada y llevan un carrito de la compra en el que transportan todo tipo de cosas que van encontrando y que pueden ser útiles en sus insoportables días: zapatos viejos, mantas, plásticos para cubrirse cuando llueve ceniza, latas de comida (si encuentran), algo de agua (contaminada) y juguetes para el niño.
A medida que avanza la historia los personajes se preguntan si realmente merece la pena seguir viviendo un día más. El padre sabe que si él muere al niño no le esperará un buen destino con la horda de caníbales organizados en grupos para cazar a personas y sobrevivir durante más tiempo.
Por eso constantemente vemos cómo trata de enseñarle al niño técnicas para esconderse, cómo intentar encontrar algo de comida y cómo usar la pistola (a la que le quedan dos o tres balas) para quitarse la vida si algo sucede. Cada vez que se topan con un nuevo peligro y ven personas cerca, el padre le da la pistola a su hijo para que si lo cogen pueda quitarse la vida antes, consciente de lo que harán con él.
Los peligros no están solo en los caníbales: también están en el bosque, ya que en cualquier momento pueden derrumbarse árboles que están totalmente muertos; en el aire que respiran, lleno de ceniza; y en la falta de alimento, ya que únicamente dependen de encontrar alguna lata de conservas en lugares que ya están más que rebuscados.
En el libro vamos siguiendo los pensamientos de un padre que solo piensa en que su hijo sobreviva un día más, aun consciente de que eso no es vida. A medida que avanza la historia de «La carretera» vamos conociendo que su mujer se suicidó cuando comprendió que no podrían hacer nada más, y que trató de que todos hicieran lo mismo, pero el padre se negó. Al protagonista también le invade esa decisión cada vez que se enfrentan a situaciones extremas en las que están a punto de ser asesinados por los caníbales o cuando pasan varios días sin comer.
A pesar de todo esto, no cesa en su empeño de enseñar valores a su hijo, recordando el color que tenía el mundo antes de todo aquello, cómo era la sociedad y mostrándole la empatía en un lugar en el que apenas queda, que está completamente muerto y donde no hay atisbo de esperanza. El niño siempre pregunta a su padre si son los buenos, y éste le contesta que siempre tienen que seguir siendo de los buenos.
En mi opinión, un libro muy recomendable aunque desolador, por lo que no es apto para momentos de bajón. La forma de escribir de Cormac McCarthy te hace meterte en la cabeza del padre y en su desesperación por encontrar un lugar diferente para su hijo, aun a sabiendas de que no es posible. Su lucha incansable por sobrevivir en las circunstancias más difíciles es lo que nos trae una historia con momentos totalmente devastadores, como cuando encuentran un sótano lleno de personas encerradas como alimento. Una novela muy dura, y de lo más depresivo que puedas leer, pero que personalmente he devorado en cuestión de días.

Crítica de la película La carretera
Como suele ocurrir en todas las adaptaciones, el libro supera con creces a la película, ya que tiene mucha más profundidad y se desmenuzan mejor los pensamientos del padre y del niño en cada momento, especialmente cuando se encuentran con algún atacante.
En la película todo sucede muy rápido y con un montaje con el que apenas puedes empatizar y ser plenamente consciente de los sentimientos que sienten los personajes, especialmente en lo que respecta a su lucha por seguir viviendo aun teniendo la opción del suicidio siempre presente.
La película de «La carretera» tiene sus buenas escenas, ya que te ayuda a imaginar cómo son los enfrentamientos con las personas que se encuentran o ese momento tierno en el que el niño quiere ayudar a un anciano para seguir siendo de los buenos.
Pero por no extenderme mucho más con lo comentado antes, en mi opinión el libro es mucho mejor que la película. Pienso que si no has leído el libro antes (como suele pasar) la película se te queda coja.
Explicación del final de La carretera
Como decía antes, el padre ya había enseñado a su hijo qué hacer en caso de peligro, como quien enseña a montar en bicicleta. El niño ya había ensayado varias veces lo que tenía que hacer si su padre faltaba o iban a capturarlo: coger el revólver, introducir el cañón en la boca, apuntar hacia arriba, empujar el martillo del arma y apretar el gatillo.
El revólver es el instrumento más preciado que tienen: el padre sabe que si se acaban el par de balas que conservan no encontrarán más, y entonces el final sería mucho peor, por lo que siempre lo tienen presente.
La supervivencia se abre camino y sustituye a la moralidad, por lo que los instintos llevan a las personas al egoísmo y la falta de ética más terrorífica. No es de extrañar que la tensión sea una constante en sus vidas: han visto cosas horribles, como encerrar a personas en un sótano o cocinar a un bebé en una hoguera, por eso cuando llega el final de «La carretera» y el padre está muy enfermo y muere a causa de una infección (una flecha que le disparan) no podemos pensar otra cosa que qué pasará con el niño.
Sin embargo, en esta historia llena de momentos angustiosos tenemos un final que conecta con lo humano. En el final de «La carretera» vemos cómo el niño pasa días junto al cadáver de su padre sin moverse, cuando se acerca un hombre que lo ha estado observando y que le pregunta por su padre. Como es normal, tanto el niño como quienes lo estamos viendo desconfiamos de ese hombre, pero finalmente vemos que este personaje final es de los buenos: le acompañan una mujer, un perro y varios niños. Todo un rayo de esperanza que refleja que hasta en las situaciones más extremas se puede conservar algo de humanidad.
Si te ha gustado este contenido puedes echar un vistazo a nuestra sección de cine de ciencia ficción, a la crítica de El cadáver de Netflix o a mi artículo sobre los mejores libros distópicos y series y películas distópicas.

Periodista. Cinéfila que no puede dejar de decir «brutal» cuando alucina con una película, generalmente de esas que dicen que son raras. 📽️
